El carnaval del bailador barranquillero

Por: Gilberto Delgans

Los golpes profundos de los tambores del carnaval, musicalizan con alegría y diversión, la comedia humana que se vive en cada barrio y esquina del bailador barranquillero. Cada movimiento corporal demuestra que el barranquillero baila de todo: cumbia, porro, salsa, merengue, vallenato y reguetón. Por eso, los espectadores del Carnaval disfrutan cada giro de faldas que invitan a levantar los brazos y agitar los sombreros. Esa diversidad cultural de baile, máscaras, disfraces y música afrocaribeña inspiró a Shakira a rendirle un tributo a los bailadores carnavaleros con la frase universal: “En Barranquilla se baila así».

En la temporada de carnaval, Barranquilla se convierte en una sociedad del espectáculo y Del entretenimiento, gracias a la exposición y actuación de sus actores, que disfrutan y gozan los hechos de la vida cotidiana. Por su identidad y diversidad cultural, en año 2003 la UNESCO certificó el Carnaval con el sello de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La hibridación sociocultural más importante de Colombia se vive en el Carnaval de Barranquilla. Ese mestizaje de ritmos, bailes, costumbres y creencias genera nuevas formas de expresión e identidad. Con este intercambio, se impulsan nuevos espacios artísticos y económicos, donde se fomenta la convivencia ciudadana que une y enriquece a todos.

El carnaval desterritorializa a Barranquilla, donde sus barrios y calles rompen barreras espaciales para participar colectivamente en los bailes de las reinas populares, con la programación musical del picó como artista principal de la verbena. En ese ambiente carnavalero, el bailador barranquillero baila todos los ritmos de manera descomplicada y espontánea, improvisando cada paso.

Los desafíos que enfrentan el bailador afrocaribeño ante la globalización y la influencia de otras culturas dominantes, esos efectos pueden desnaturalizar su identidad por la invasión de otros ritmos y espectáculos. O esa rebeldía e improvisación popular del bailador barranquillero lo blinda y reafirma su autenticidad caribeña.

Los constructores cotidianos del carnaval son hacedores invisibles de la fiesta folclórica más importante de Colombia. Durante décadas, bailan de día y de noche, recorriendo con sus coreografías las distintas calles y barrios. Además, con sus máscaras y disfraces, piden mayor visibilidad y reconocimiento en el Carnaval. Los investigadores opinan.