Bailando al ritmo de César

César Gaviria, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez. Foto: Enguardia

CRÓNICAS POLÍTICAS – POR CARLOS HERRERA DELGÁNS

Lo buscan para bailar con él y sentir su aroma de cerca. No lo acosan por un autógrafo o por su forma de vestir y mucho menos por su atractivo físico, puesto que no es un galán de una telenovela.

Lo hostigan porque tiene en el bolsillo derecho de su saco color azul turquí brillante 14 curules en el Senado y en el izquierdo 32 en la Cámara de Representantes, lo cual lo vuelve atractivo para cualquier candidato en contienda, puesto que le garantizaría la gobernabilidad en el Congreso.

Después de las elecciones del pasado 13 de marzo al director nacional del partido Liberal lo solicitan dirigentes, congresistas, empresarios y candidatos presidenciales para sentarse unos minutos a dialogar con él. Tema central: apoyo político.

Como una conversación no se le niega a nadie César Gaviria Trujillo ha aceptado dialogar con ellos en su cómodo y confortable apartamento ubicado en el municipio de La Calera, departamento de Cundinamarca, para simplemente escucharlos. Nada más. Su pragmatismo lo obliga a esperar pacientemente para tomar la decisión más acertada en bien de su colectividad.

Por su apartamento han desfilado en los últimos días candidatos presidenciales, Luis Pérez, Gustavo Petro y últimamente Federico Gutiérrez, para hablar de política y de adhesiones.

Una vez el visitante ha ingresado es conducido por un empleado a la enorme y lujosa sala donde se puede ver toda clase de artículos de lujos. Cuadros, muebles, adornos y un pequeño busto de bronce y de mesa del líder del Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán.

Un enorme sofá nevado en forma de L espera al visitante. Una vez este se ha acomodado, aparece la figura del expresidente sonriente para darle la bienvenida con un apretón de manos. Se sienta frente al invitado para verle el rostro al momento de intercambiar palabras. De esa manera se inicia el diálogo.

La paciencia de César, su mejor estrategia

Los candidatos presidenciales que han visitado a Gaviria, es decir: Luis Pérez, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, han percibido de este que no tiene ningún afán en salir a oficializar apoyo alguno. Los ha escuchado atentamente y se ha reído con ellos por cualquier broma o chiste dicho. Hasta ahí.

Quienes pensaron que al despedirse del expresidente salían con el apoyo institucional del partido rojo bajo el brazo, se desilusionaron, puesto que Gaviria no da palos de ciego ni compromete, por el calor de una agradable reunión, su mayor tesoro: el apoyo de su bancada sin ninguna contraprestación. Es una de las reglas sagradas de la actividad política para llegar al poder.

Gaviria sabe, de ahí su arrogancia, que ningún candidato presidencial quiere tomarse la foto con el expresidente Álvaro Uribe ni con el exvicepresidente Germán Vargas, porque sería un suicidio político por lo desprestigiados que están estos ante la opinión pública, a pesar de que bajo cuerdas los partidos Cambio Radical y Centro Democrático están acomodados en la campaña de Federico Gutiérrez, ya que este es el que les puede mantener sus privilegios.

Los dos candidatos que puntean en las encuestas de intención de votos, Gustavo Petro, por la alianza Pacto Histórico y Federico Gutiérrez, por la alianza Equipo Colombia, entienden que quien puede desequilibrar la balanza es César Gaviria. Y este se tomará el tiempo necesario para definir a cuál candidato apoyará el partido Liberal.

Correrá mucha agua bajo el puente para que esa decisión se produzca. Su experiencia le dice que mientras pasen los días la angustia de los candidatos será mayor y la ansiedad los obligará a cometer errores, en la mayoría de los casos infantiles.

Gaviria es el más pragmáticos de los políticos colombianos. Tiene tacto y olfato político, los cuales usa para sorprender a sus contradictores y opositores. Sin tener el partido presidente en los últimos 20 años (Ernesto Samper 1998-2002) ha sabido moverse para no estar por fuera del poder y desaparecer del espectro político. 

Los entendidos en estrategias políticas saben que hacia donde se incline el director del partido Liberal puede definir la elección del próximo presidente de la República y garantizar las mayorías en el Congreso. A pesar de que los rojos están fraccionados, unos con la candidatura de Petro y otros con la de Gutiérrez, Gaviria tiene el control de la institucionalidad. Es la piedra filosofal que buscan los presidenciables.

Caso sui géneris de Petro pues las bases de los rojos simpatizan con él, pero las bancadas en Senado y en Cámara las controla Gaviria, a pesar de que muchos de los congresistas electos tengan profundas diferencias con él por la forma como viene conduciendo a la organización.

Gaviria seguirá jugando con la desesperación de Petro y Gutiérrez, ya que ve en ellos al próximo presidente de la República. Y a medida que pase el tiempo se volverá más exigente para garantizar de esa manera la representación del partido en el próximo gobierno, que no es más que ministerios y contratos. Lo de las líneas rojas es un sofisma de distracción, a pesar de que Gutiérrez aceptaría si lo apoya, entretanto, Petro las viene revisando con lupa de relojero.

El candidato que no ceda a las exigencias de Gaviria se quedará sin el pan y sin el queso. Puesto que él es el que puede garantizar el triunfo en las elecciones del 29 de mayo y la gobernabilidad en el Congreso de la República. Así está planteado en el ajedrez político.

Petro, en sus cuentas, necesita el apoyo de las bancadas del partido Liberal en el Congreso para garantizar la gobernabilidad, ya que las bases liberales están acompañándolo, mientras que Gutiérrez requiere de los dos. Los votos y el apoyo de los congresistas rojos en el parlamento.

César Gaviria espera pacientemente en su confortable apartamento de La Calera que timbre el teléfono celular para atender una nueva llamada. Si es de Petro o Gutiérrez, mucho mejor.

Lo buscan para bailar con él y sentir su aroma de cerca. No lo acosan por un autógrafo o por su forma de vestir y mucho menos por su atractivo físico, puesto que no es un galán de una telenovela.

Lo hostigan porque tiene en el bolsillo derecho de su saco color azul turquí brillante 14 curules en el Senado y en el izquierdo 32 en la Cámara de Representantes, lo cual lo vuelven atractivo para cualquier candidato en contienda, puesto que le garantizaría la gobernabilidad en el Congreso.

Después de las elecciones del pasado 13 de marzo al director nacional del partido Liberal lo solicitan dirigentes, congresistas, empresarios y candidatos presidenciales para sentarse unos minutos a dialogar con él. Tema central: apoyo político.

Como una conversación no se le niega a nadie César Gaviria Trujillo ha aceptado dialogar con ellos en su cómodo y confortable apartamento ubicado en el municipio de La Calera, departamento de Cundinamarca, para simplemente escucharlos. Nada más. Su pragmatismo lo obliga a esperar pacientemente para tomar la decisión más acertada en bien de su colectividad.

Por su apartamento han desfilado en los últimos días candidatos presidenciales, Luis Pérez, Gustavo Petro y últimamente Federico Gutiérrez, para hablar de política y de adhesiones.

Una vez el visitante a ingresado es conducido por un empleado a la enorme y lujosa sala donde se puede ver toda clase de artículos de lujos. Cuadros, muebles, adornos y un pequeño busto de bronce de mesa del líder del Nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán.

Un enorme sofá nevado en forma de L espera al visitante. Una vez este se ha acomodado, aparece la figura del expresidente sonriente para darle la bienvenida con un apretón de manos. Se sienta frente al visitante para verle el rostro al momento de intercambiar palabras. De esa manera se inicia el diálogo.

La paciencia de César, su mejor estrategia

Los candidatos presidenciales que han visitado a Gaviria, Luis Pérez, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, han percibido de este que no tiene ningún afán en salir a oficializar apoyo alguno. Los ha escuchado atentamente y se ha reído con ellos por una broma que han lanzado, la cual le ha parecido chistosa. Hasta ahí.

Quienes pensaron que al despedirse del expresidente salían con el apoyo institucional del partido rojo bajo el brazo, se desilusionaron, puesto que Gaviria no da palos de ciego ni compromete, por el calor de una agradable reunión, su mayor tesoro: el apoyo de su bancada sin ninguna contraprestación. Es una de las reglas sagradas de la actividad política para llegar al poder.

Gaviria sabe, de ahí su arrogancia, que ningún candidato presidencial quiere tomarse la foto con el expresidente Álvaro Uribe y el exvicepresidente Germán Vargas, porque sería un suicidio político por lo desprestigiados que están estos ante la opinión pública, a pesar que bajo cuerdas los partidos Cambio Radical y Centro Democrático están acomodados en la campaña de Federico Gutiérrez, ya que este es el que les puede mantener sus privilegios.

Los dos candidatos que puntean en las encuestas de intención de votos, Gustavo Petro, por la alianza Pacto Histórico y Federico Gutiérrez, por la alianza Equipo Colombia, entienden que quien puede desequilibrar la balanza es César Gaviria. Y este se tomará el tiempo necesario para definir a cuál candidato apoyará el partido Liberal.

Correrá mucha agua bajo el puente para que esa decisión se produzca. Su experiencia le dice que mientras pasen los días la angustia de los candidatos será mayor y la ansiedad los obligará a cometer errores, en la mayoría de los casos infantiles.

Gaviria es el más pragmáticos de los políticos colombianos. Tiene tacto y olfato político, los cuales usa para sorprender a sus contradictores y opositores. Sin tener el parido presidente en los últimos 20 años (Ernesto Samper 1998-2002) ha sabido moverse para no estar por fuera del poder y desaparecer del espectro político.  

Los entendidos en estrategias políticas saben que hacia donde se incline el director del partido Liberal puede definir la elección del próximo presidente de la República y garantizar las mayorías en el Congreso. A pesar de que los rojos están fraccionados, unos con la candidatura de Petro y otros con la de Gutiérrez, Gaviria tiene el control de la institucionalidad. Es la piedra filosofal que buscan los presidenciables.

Caso sui géneris de Petro en la que las bases de los rojos simpatizan con él, pero las bancadas en Senado y en Cámara las controla Gaviria, a pesar de que muchos de los congresistas electos tengan profundas diferencias con él por la forma como viene conduciendo a la organización.

Gaviria seguirá jugando con la desesperación de Petro y Gutiérrez, ya que ve en ellos el próximo presidente de la República. Y a medida que pase el tiempo se volverá más exigente para garantizar de esa manera la representación del partido en el próximo gobierno, que no es más que ministerios y contratos. Lo de las líneas rojas es un sofisma de distracción, a pesar de que Gutiérrez aceptaría si lo apoya, entretanto, Petro las viene revisando con lupa de relojero.

El candidato que no ceda a las exigencias de Gaviria se quedará sin el pan y sin el queso. Puesto que él es el que puede garantizar el triunfo en las elecciones y la gobernabilidad en el Congreso de la República. Así está planteado en el ajedrez político.

Petro, en sus cuentas, necesita el apoyo de las bancadas del partido Liberal en el Congreso para garantizar la gobernabilidad, ya que las bases liberales están acompañándolo, mientras que Gutiérrez requiere de los dos. Los votos y el apoyo de los congresistas rojos en el parlamento.

César Gaviria espera pacientemente en su confortable apartamento de la Calera que timbre el teléfono celular para atender una nueva llamada. Si es de Petro o Gutiérrez, mucho mejor.